Mostrando entradas con la etiqueta Pescado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pescado. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de mayo de 2016

Hamburguesa de salmón con salsa teriyaki y queso ahumado de Pría


¡Que tengo prisa, mucha prisa, demasiada prisa! Pero también tengo hambre y no pienso comer mal solo por no disponer de tiempo.

En fin, picadora a mano, pan de hamburguesa unos pocos ingredientes más y listo un almuerzo de esos que te hacen preguntarte cómo demonios puede estar tan rico.

INGREDIENTES

Salmón (usé lomo)

Lechuga
Tomate
Cebolla caramelizada
Queso (usé un queso ahumado de la zona de Llanes, en Asturias; en concreto el Ahumado de Pría)

Mayonesa
Mostaza
1 Cucharada de salsa de soja
1 Cucharada de Mirin
1 Cucharada de azúcar

PREPARACIÓN

Saca la tostadora y tuesta el pan si así te gusta más. Resérvalo.

Rebana el tomate en lonchas. Reserva.

Pica la lechuga en Juliana. Reserva.

Mezcla a partes iguales la mayonesa con la mostaza. Reserva.

Quita las espinas del salmón, corta en cubos y mételo en la picadora. Picalo hasta que quede una masa, engrasa las manos con aceite y dale forma de bola y después aplástalo para formar la hamburguesa. Ponlo en una sartén antiadherente y dóralo por ambas caras.

Cuando la hamburguesa esté a tu gusto, mezcla el azúcar, la salsa de soja y el mirin, mézclalo bien y viértelo sobre la hamburguesa aún en la sartén. Muévelo bien para que se laque con la salsa teriyaki que acabas de hacer. Sácalo a un plato y reserva.

Monta la hamburguesa. Unta ambas caras del pan con la mezcla de mayonesa y mostaza que hiciste antes. Coloca en este orden los ingredientes. Lechuga, tomate, hamburguesa, queso y cebolla caramelizada.

Una cervecita fría para acompañar y listos, ¡a seguir!





martes, 15 de marzo de 2016

Yakisoba crujiente


Yakisoba quiere decir literalmente "fideo frito". Se hace con determinado tipo de fideo, y no es nada difícil de encontrar hoy en día, ya que puedes echar mano de los fideos de yakisoba que vienen para hacerlos instantáneos, te aconsejo que cojas esos fideos y pases de todo lo demás, tú mismo puedes hacer algo mucho mejor de lo que viene en esos botes. Bueno, ahora que ya tienes los fideos, ya no tienes escusa para no hacer esta receta. ¿Vamos?

INGREDIENTES 
Un paquete de fideos yakisoba por persona

Un puñado de espinacas
Un puñado de setas oreja de roble deshidratadas (usa otras si quieres)
Un puñado de brotes de soja
1/2 Zanahoria
4 Colas de langostino por persona
3 Tubos de calamar
1 Rebanada de panceta o bacon sin adobar

1 Huevo
Maizena

1L de caldo de pollo
2 Cucharadas de extracto de carne o 2 cuacharadas de salsa de ostras
1 Cucharadas de salsa de soja
1 Cucharada de azúcar
Huevos de codorniz




PREPARACIÓN
Pon agua a hervir y cuando ya esté, mete los huevos de codorniz 2', pasado este tiempo, sácalos y mételos en agua fría para cortar la cocción. Pélalos y reserva.

Pon a hidratar en agua templada las setas.

Quita las pieles y las cabezas a los langostinos, límpialos de las tripas y resérvalos.

Pela el tubo de calamar y pélalo. Hazle cortes en forma de rombos y luego haz tiras con ellos. Resérvalos.

Corta la panceta en tiras de un centímetro más o menos. Resérvalo.

Separa la clara de la yema. Bate la clara y sepárala en dos partes, una de ellas, la añades junto a una cucharada de maizena a los calamares, remueve bien. Reserva.

La otra parte de la clara, la añades junto a una cucharada de maizena a los langostinos, mezclas bien y reservas.

La yema, la añades junto a una cucharada de maizena a la panceta, mezclas bien y reservas.

Pica en juliana la zanahoria. Reserva.
Escurre las setas y quítales las partes duras si las tuvieran. Reserva.

Pon a hervir el caldo de pollo junto a la salsa de soja, el azúcar y el extracto de carne. Reserva.

Cocina los fideos yakisoba tal y como te diga el paquete, sin las especias y condimentos que lleven, solo en agua. Una vez cocidos, los escurres y cuando hayan quedado secos, los pones en una sartén con una pizca de aceite, hasta que se queden dorados y crujientes. Tendrás que darles la vuelta de vez en cuando para que te queden igual por una cara que por la otra, pero no es difícil. Tú puedes. Emplata.

Ahora y en este orden, vas friendo el bacon, los calamares, la zanahoria y los langstinos. Cuando estén dorados, los sacas a una escurridora y reservas.

En una sartén, pon las hojas de espinacas y las setas, ahora añade un cacillo del caldo que has hecho, junto a una cucharada de maizena, para que espese. Entonces añade a esto, los calamares, langostinos, zanahoria y bacon, remueve bien y lo viertes por encima del yakisoba. 

Colocas por encima dos o tres huevitos y listos, ya tienes un plato contundente y sabroso con el que llegar hasta la noche sin apenas hambre.



jueves, 23 de julio de 2015

IKAMESHI いかめし


Buenas y calurosas tardes, hay que ver el calor que estamos teniendo en toda España, ¿verdad? Casi no apetece meterse en la cocina, y a veces lo único que queremos es algo rápido, frío y refugiarnos en algún sitio a la sombra... pero tenemos que comer y no solo de gazpacho y melón podemos vivir, ¿o no?
Hace poco tuve la visita de mi amiga japonesa Nao san, y me halagó diciendo que mi cocina olía a Japón, así que tan mal no lo estaré haciendo. Fue ella la que me dio esta receta así que muchas gracias Nao san どうもありがとう

Itadakimasu!

INGREDIENTES
4 Calamares frescos del tamaño de una mano aproximadamente (puedes usar esos tubos de sepia congelados, pero no sabrá igual)
1 Taza de arroz 
1 CDA de salsa de soja
1 CDA de Mirin

2  1/2 Tazas  de caldo dashi
3 CDA de salsa de soja
3 CDA de Mirin
2 CDA de Sake
1 CDA de azúcar

PREPARACIÓN
Lavas el arroz y lo dejas en remojo una media hora, hasta que lo veas blanco. Lo escurres bien y lo mezclas con la cucharada de salsa de soja y la cucharada de Mirin, déjalo reposar en el líquido otros diez minutos.

Mientras tanto, pela y limpia de vísceras y pluma los calamares, para ser más perfecto, deja las aletas... yo las quité porque se me rompieron.

Rellena los calamares con el arroz en crudo (EN CRUDO, RECUÉRDALO), los cierras con palillos y los pones en una olla, cubres con el resto de los ingredientes que ya te he dado (el caldo de dashi, la salsa de soja, el mirin, el sake y el azúcar), procura que queden cubiertos por el líquido.

Déjalo cocinar por espacio de una hora, el arroz se cocinará con el jugo que vaya soltando el calamar, por lo que te quedará un arroz delicioso con un sabor indescriptible. 

Sírvelos en rebanadas, tranquilo, el arroz no se esparcirá por todas partes.

OISHIDESU! Delicioso.


miércoles, 22 de abril de 2015

Tiburón con langostinos y champiñones


Desde hace unos años llevo comiendo tiburón, su textura parecida a la carne y su sabor me agradan, sin embargo es seco, por lo que hay que cocinarlo poco o incluso si te atreves, comerlo en sashimi (crudo). Yo esta vez opté por hacerlo a la plancha y acompañarlo con champiñones al ajillo y langostinos.

INGREDIENTES
1 Rodaja de tiburón por persona
Colas de langostino 
Una bandeja de champiñones
2 Dientes de ajo y un brote de ajo tierno para decorar


PREPARACIÓN
Rebanamos los champiñones, picamos en brunoise el ajo y lo ponemos a dorar en la sartén, cuando esté ya casi dorado añadimos los champiñones hasta que estén tiernos. Los sacamos y reservamos, En esa misma sartén haremos el tiburón a la plancha.

Cocemos y pelamos los langostinos.

Colocamos el plato y picamos por encima del tiburón el ajo tierno.



martes, 17 de febrero de 2015

Patatas guisadas con mejillones picantonas


Con pocos ingredientes se puede lograr un buen y sabroso guiso. El de hoy son los ingredientes básicos que todos tenemos en la cocina y con un poco de mimo conseguí esto tan rico.

Me gusta tener caldo casero en el congelador, con un caldo de gambones y rape que tenía en un tupper decidí a la una de la tarde hacer la comida; hoy salí a las nueve de la mañana y hasta esa hora no regresé, no había tiempo para pensar, pronto llegarían muertos de hambre y algo había que hacer. Un par de latas de mejillones en salsa de vieiras, un buen caldo casero y los básicos, cebolla, pimiento y ajo. El buen toque de tabasco verde y listos.

INGREDIENTES
2 Patatas por persona
1 Cebolla
1/2 Pimiento verde 
1/2 Pimiento rojo
2 Dientes de ajo

2 Latas de mejillones en salsa de vieiras

Caldo casero de gambones y rape


PREPARACIÓN 
Picamos la cebolla, pimientos y ajo en brunoise y los ponemos a pochar en una cazuela.

Pelamos y triscamos las patatas y las añadimos a la cazuela y rehogamos un poco removiendo para que vayan soltando almidón. Vertemos el caldo de gambones y rape (o cualquier otro caldo de pescado que tengáis) y las dos latas de mejillones y dejamos cocinar a fuego lento hasta que las patatas estén tiernas.

A la hora de servir añadimos bien de tabasco verde de forma que el guiso quede picante y acompañamos por un albariño.


No te quedes sin él.

http://www.casadellibro.com/libro-diario-de-un-heroe-de-los-90/9788416386000/2499954


jueves, 15 de enero de 2015

Calamares al ajillo


Orbaya, es decir, en español llueve ligero, de esa lluvia que parece que no moja pero que te acaba calando hasta los huesos... "calabobos" "sirimiri" ORBAYU. Miras por la ventana y te parece estar viendo un fotograma al que le falta el color y predominan los grises. Subo esta entrada mientras escucho metal y bebo un té rojo con lima y piña... está melancólico el día, es un día bonito.

INGREDIENTES
Calamares
Ajo al gusto
Perejil
Guindilla
Vino blanco




PREPARACIÓN
Cortamos los calamares en tiras finitas y los tentáculos en trocitos pequeños.

Picamos en brunoise el ajo y picamos finita la guindilla y el perejil.

En una sartén antiadherente doramos un poquito el ajo y la guindilla y cuando empiece a coger color añadmos los calamares. Removemos un par de minutos y añadimos el vino blanco y dejamos a fuego medio hasta su total evaporación. Espolvoreamos con el perejil y servimos.



domingo, 26 de octubre de 2014

Rollo de patata morada


Nunca había hecho un rollo relleno de patata, y tenía ganas, así que aprovechando que aún me quedaban patatas moradas, quise hacerlo dándole este color natural tan bonito.

Se puede hacer con las patatas de siempre, por supuesto, solo va a variar el aspecto final, porque el sabor es el mismo; el relleno también lo podéis cambiar por carne, verdura o lo que os apetezca; a mí me gusta el pescado, bastante más que la carne, así que éste lo hice en mi propio honor.

INGREDIENTES
Patatas moradas
Una bolsita de surimi en forma de gulas
Dos latas de atún al natural
2 Huevos cocidos
Cebolleta 
Ajo
Pimienta negra
Salsa de tomate
Salsa mayonesa



PREPARACIÓN
Las patatas moradas, para que no pierdan en intensidad de color, es decir, que no se queden pálidas (fijaos bien en la infinidad de recetas que circulan por la red y veréis las diferencias de tonalidades, si las hacéis como yo, el color se mantendrá tal cual veis en la foto) hay que ponerlas en agua fría para cocerlas, es decir, no vale poner el agua a hervir y después añadir las patatas, sino que hay que empezar con el agua en frío y contar unos diez minutos de cocción cuando haya roto a hervir. Mirad que color más vivo y bonito queda.

Las cocemos y reservamos, cuando estén frías las pelamos y pasamos por el pasapurés, salpimentamos. extendemos papel film en la encimera y pintamos con aceite. Extendemos el puré dejando un grosor de uno o dos centímetros. El puré es tal cual, solo salpimentado, es decir, nada de leche, solo una pizca de mantequilla y nada más. Reservamos.

Picamos el ajo y la cebolleta en brunoise y los ponemos en una sartén solo hasta que el ajo se dore (la cebolleta deberá quedar al dente, conservando su sabor, pero restando bravura). Mezclamos con el surimi, el atún escurrido, la salsa de tomate y los huevos picados salvo una de sus yemas que utilizaremos para decorar el rollo. Debe quedar jugoso, pero no húmedo, de lo contrario podría verse afectado el resultado final

Extendemos por encima del puré de patata el relleno que hemos hecho y ahora, con cuidado vamos enrollándolo. Una vez finalizado, envolvemos con papel film y lo dejamos unas horas (o mejor de un día para otro) en la nevera, para que así el rollo coja consistencia.

Cuando lo vayamos a servir, decoramos con mayonesa y la yema de huevo picadita.

Lo he acompañado de una ensalada de canónigos.


martes, 21 de octubre de 2014

Trigo Sarraceno con champiñones y bacalao


Tenía muchas ganas de probar el trigo sarraceno, pero me costaba trabajo encontrarlo, más que nada porque las herboristerías me quedan bastante a desmano de casa y por una cuestión no suelo ir a ellas. El trigo sarraceno se llama así pero no es trigo, es otra especie de cereal con unos nutrientes estupendos y que carece de gluten, por lo que es perfecto para los intolerantes al gluten. Yo lo he comprado en grano, pero se puede conseguir harina de trigo sarraceno (o si tienes termomix creo que puedes hacer tu propia harina con ese eslectrodoméstico) y hacer tu pan o tu pasta casera y así evitar los problemas que da el gluten a cada vez más gente.

La verdad que esta receta de hoy ha sido una especie de "cojo lo que pille por la nevera y me hago lo que salga", ya que hoy comía yo sola en casa y no ha salido nada mal, quizás un poco soso, pero bueno eso siempre tiene solución.

INGREDIENTES
Trigo sarraceno

1 Cebolleta pequeña
1/2 Pimiento verde italiano
1 Diente de ajo
Perejil picado
Un puñado de champiñones

Migas de bacalao desalado


PREPARACIÓN
Ponemos a remojo el trigo sarraceno unas horas antes de cocinarlo.

Ya en el momento que vayamos a hacer la comida, cortamos en brunoise la cebolleta, el pimiento y el ajo, y los champiñones los laminamos.

En una cazuela vertemos un poco de aceite de oliva y pochamos la cebolleta, el pimiento y el ajo y cuando ya estén blandos, añadimos los champiñones, rehogamos un poco y añadimos el trigo y el doble de líquido que de trigo (yo esta vez utilicé solo agua, la próxima vez será un caldito de jamón o de carne). Dejamos cocinar a fuego medio 20' o hasta que veamos que el líquido ha desaparecido.

Servimos y espolvoreamos con el perejil picado y a disfrutar de una comida sana. 


domingo, 19 de octubre de 2014

Patatas moradas con bacalao


Tengo alma de aventurera, por mis venas corre ese rojo líquido que compartí con mis ancestros celtas y sigo sintiendo ganas de explorar el mundo, escalar montañas solo para saber qué hay después de ellas... surcar el mar en busca de esa tierra que hinche mi pecho de la alegría del descubrimiento. Entonces me doy cuenta, aterrizo y busco en la despensa otra forma de viajar, de descubrir. Fui a Macro y vi las patatas moradas, esas que tanto salen en los programas de cocina tan de moda hoy en día, y simplemene no me pude resistir. Son chiquitinas, y de un espectacular color morado, de verdad que resultan muy atractivas visualmente. La receta de hoy es una adaptación de varias que he visto en revistas, programas de tv e incluso en internet. La más cercana a la mía es la del chef Julius de Canal Cocina; él hizo un milhojas de patatas con brandana de bacalao, yo le copié la idea de los chips de patata morada.

Os diré que como aperitivo está estupendo.

INGREDIENTES
Patatas moradas
Migas de bacalao desalado
1 Cebolleta
1 Diente de ajo
Aceite de oliva
Un chorrete de nata

Pimienta negra


PREPARACIÓN
Lavamos bien las patatas, dejando la piel y las rebanamos en rodajas muy finitas, si tenemos mandolina podemos ayudarnos de ella y así las rodajas quedarán todas igual de finas.

En aceite bien caliente las freímos y las iremos sacando cuando veamos que se van tomando un ligero color dorado. Sacamos a un papel secante y reservamos.

En un recipiente apto para el microondas, vertemos un chorrito de aceite de oliva y un ajo machacado, ponemos a mitad de potencia durante un minuto, de forma que el ajo infusione el aceite. Reservamos.

Cortamos la cebolleta en brunoise y la pochamos, cuando esté transparente añadimos las migas de bacalao un minuto escaso, agregamos la nata y pasamos por un pasapurés, agregando poco a poco el aceite de ajo. Formaremos así un puré espeso de bacalao.

Montamos el plato poniendo una base de chips de patatas moradas y una capa de puré de bacalao, así iremos alternando las capas hasta terminar con una patata morada. Espolvoreamos de pimienta negra recién molida y servimos.


domingo, 28 de septiembre de 2014

Lubina diabla


Llegó el otoño aunque no lo parezca, las rutinas habituales han comenzado casi sin darnos tiempo a decir adios al verano, el colegio, el gimnasio, los paseos con el perro... de nuevo a la rueda diaria.

Hoy no me apetecía comer gran cosa, pero no me apetecía renunciar al sabor, así que hice esta lubina a la diabla, pero de una forma sencilla, rápida y limpia, sin complicaciones. Una buena plancha, tabasco chiplote, aceite de oliva y a volar.

INGREDIENTES
Una lubina de ración por persona
Una cucharada de aceite de oliva por lubina.
Tabasco chipotle al gusto


En un pocillo de café echamos el aceite y el Tabasco chipotle, teniendo en cuenta que esta salsa le va a dar un toque ahumado, delicioso que le va a dar un punto a barbacoa estupendo. Emulsionamos con la ayuda de un tenedor y pintamos las lubinas por todas partes, de modo que queden bien impregnadas de la salsa.

En una plancha bien cliente doramos nuestras lubinas y cuando estén con un colorcito agradable, las emplatamos. Yo las he acompañado con un arroz integral que ya tenía en la nevera hecho, pero una ensalada verde, un puré de patata le va estupendo.


miércoles, 20 de agosto de 2014

Atún a la plancha con cama de tomate del país


No estoy muy habladora, ni tampoco salgo mucho de casa, y es que a lo mejor soy una pretenciosa y debería dejar mi pequeño proyecto tal y como está, metido en los cajones de la cómoda de mi cuarto y dejando que se amarilleen las hojas por el paso del tiempo, pero lo cierto es que  si lo dejo ahí estaré dejando morir uno de mis poco sueños, el de ver uno de mis libros en la estantería de mi casa junto al de otros escritores. Es decir, estoy sumergida en la edición/publicación de unos libros que escribí hace ya demasiados años; y estos días, gracias a mi profesor de literatura y de comentario de texto de la UNED, me he animado a pasar al ordenador esos cuadernos llenos de letras, de entusiasmo y sobre todo, de sueños y esperanzas.

 La persona que escribió aquellos libros, si se encontrase conmigo a día de hoy, es posible que no se reconociese, ella era aventurera, amiga de sus amigos, inocente en cierta forma... Cambió, la vida ha ido moldeándola, destruyendo cada partícula de su ser con cada decepción, con cada necesidad; ni mejor ni peor, solo distintas aún siendo la misma... esto es una forma más de darle sepultura a aquella chica, cumpliendo su sueño.

INGREDIENTES
Rodajas de lomo de atún rojo
2 Dientes de ajo por rodaja
Tomates del país, en mi caso Cántabros.


PREPARACIÓN
Pelamos y cortamos los ajos en rebajadas y éstas en tiras. Las metemos entre la carne del atún en crudo y encendemos la plancha.

Mientras se nos doran los lomos de atún, rebanamos el tomate y lo vamos colocando en forma de cama en un plato, añadimos orégano, pimienta y alguna hierba que nos guste o simplemente tal cual, ya que al tomate del país no le hace falta ningún añadido para ser sabroso.

Colocamos el atún encima del tomate y servimos inmediatamente.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Gambas al ajillo


Las dos de la mañana y me despertó de la cama para que pudiera conocerte, no supo otra forma de convencerme que decirme que te gustaba escribir y los Suaves, así no hubo tanta reticencia de mi parte, pero estaba dispuesta, muy dispuesta a ser una borde, a mí más puro estilo. Quizás porque de noche todos los gatos son pardos, por las partidas de billar o por las largas conversaciones, no quise poner fin a aquella noche... pese a que quedaba mucho tiempo antes de que pudiéramos volvernos a ver.

Meses después, un viaje a Alemania entre medias, bolsillos vacíos de monedas y corazones llenos de sueños y empresar por empezar... canciones narradas, salidas nocturnas y un "creo que te quiero" lograron que tirase la pulsera al mar, a ese mar que visitábamos todas las noches al acabar las horas juntos, ese mar cómplice de nuestras charlas, de nuestras caricias. Mar en defiitiva. Y lo cambiamos por Castilla.

Un año después dábamos el "sí quiero", seguro que más de uno, y de dos, apostó a que no duraríamos nada; aquellos que te aconsejaron tener cuidado conmigo, aquellos que pensaron que ea poco tiempo... aquellos, aquellos no tenían ni idea de que tú y yo somos una misma persona, que no hay nada ni nadie salvo nosotros mismos, capaz de destruir nuestra vida juntos, que somos el mismo material y materia. Juntos.

Porque no necesitamos a nadie más, porque nuestra diversión no gira en torno a nadie más, porque nuestro humor solo lo entendemos nosotros, porque aún podemos reírnos juntos. Porque tú hablas y yo escucho, eres mi canción. Porque eres TOVEEM y lo eres desde hace tiempo.

No hay mayor placer que estar contigo, y no hay mayor agonía que tu ausencia.

Porque te quiero tuya soy.

INGREDIENTES
Una bolsa de gambas congeladas de las gordas
4 Dientes de ajo
1 Manojo de perejil
1 Cucharadita de pimentón dulce
1/2 Cucharadita de pimentón picante

Un chorrete de vino blanco



PREPARACIÓN
Ponemos a descongelar las gambas en un colador de cocina, de esta forma no soltarán tano agua.

Picamos en brunoise los ajos, cuanto más picaditos mejor y con la ayuda de una picadora, el manojo de perejil sin los tallos.

En una sarté con un chorrete de aceite de oliva, doramos los ajos y cuando empiecen a coger color añadimos las gambas, les vamos dando vueltas para que se hagan de forma uniforme y añadimos el perejil, los dos pimentones y el vino. Dejamos reducir y servimos inmediatamente.

NOTA: Se puede sustituir el pimentón picante por un par de cayenas cortadas a la mitad. En ese caso las añadimos al tiempo que doramos los ajos.

martes, 15 de julio de 2014

Bonito en salsa de langostinos


Nada es comparable al sonido del mar, esa apacible canción que puede volverse atronadora en momentos. Siempre me pregunté qué habrán experimentado los que viven tierra adentro cuando han tenido la oportunidad de ver el mar, cuáles han sido sus sentimientos, ¿será que se les inunda el pecho de alegría, de congoja? ¿A qué se puede comparar?

Nosotros somos de mar, mi abuelo materno y su familia son marineros,  el salitre parece estar impregnado en nuestra sangre, de tal forma, que cuando por la razón que sea nos alejamos de la costa, el aire nos parece escasear.

Es tiempo de bonito, tiempo de las sardinas y bocartes que huyen de él. Es un pescado muy versátil, y admite muchos tipos de cocinado, a cual más rico.

INGREDIENTES
Dos rodajas de bonito hermosas
2 Cebollas grandes
1/4Kg de langostinos

Un chorro de vino blanco
1 Cucharada de harina
1/2 Cucharadita de pimentón dulce
Caldo de pescado


PREPARACIÓN
En una cazuela ancha y baja doramos las rodajas de bonito en aceite de oliva, cuando hayan cogido un color doradito, sacamos las rodajas a un plato y reservamos.

Pelamos los langostinos y guardamos por un lado la carne y por otro lado las pieles y cabezas

En un cazo pondremos, las pieles y las cabezas de los langostinos y sofreímos un poco antes de cubrirlas con agua. Si tuviéramos más espinas y cabezas de pescado estupendo, pero así tal cual haremos un buen caldo bien sabroso.

En ese mismo aceite pocharemos la cebolla picada en brunoise y cuando esté blanda añadimos los langostinos, la harina y el `pimentón, añadimos también el chorro de vino y dejamos cocer cuatro minutos. Pasado ese tiempo trituramos el refrito con la batidora.

Encima de esta salsa colocamos las rodajas de bonito y añadimos el caldo de los langostinos hasta casi cubrir las rodajas de bonito. Cocinamos 10' más.

El plato pide de acompañamiento  patatas y pimientos verdes fritos.


jueves, 3 de julio de 2014

Albóndigas de merluza y gambones


No eran las diez de la mañana cuando el timbre de la puerta sonó. tras pagar al mensajero y firmar los consabidos papeles, me entregó el transporting. Y allí estaba él, esa bolita de rizos negros y blancos, con esos ojos llenos de miedo, arrinconado en el fondo de la jaula.
-Bosco- le susurré -te llamas Bosco- y el giró la cabeza intentando comprender el tono y las palabras.

Poco a poco el miedo fue dejando paso a la curiosidad, el silencio de la cocina parecía infundirle ánimos a salir del cajón y por fin lo hizo; sacudió el cuerpecillo agitando las lanas y tranquilo se me acercó, le di de beber y le ofrecí jamón cocido. Una hora más de inspección y la siguiente parada fue la cama de mi hijo. Dormía tranquilo cuando el perro le olió la nariz, despertándolo; Bosco había llegado a casa para quedarse.

Ese día conseguí que Julián comiese pescado sin rechistar.

INGREDIENTES
1 Merluza de kilo y medio más o menos
8/10 gambones
2 Dientes de ajo
1 Cebolla pequeña
Miga de pan
Un chorrete de leche

1 Cebolleta
1 Diente de ajo
Perejil picado
Una cucharada de harina
Vino blanco

Guisantes


PREPARACIÓN
Esta vez lo he hecho con el pescado fresco, pero se puede hacer perfectamente con el pescado congelado.

Retiramos piel y espinas a la merluza, y las cabezas y cáscaras a los gambones. Cubrimos de agua estos restos y lo llevamos al micro 10 minutos, pasado ese tiempo, machacamos todo lo que podamos las cabezas, pieles y espinas y colamos el caldo. Reservamos.

Con la ayuda de la picadora, molemos la carne de la merluza, los gambones, la cebolla y el ajo, añadimos la miga de pan y la leche. amasamos y formamos bolitas que pasaremos por harina, sacudimos para retirar el exceso y doramos en una sartén. Retiramos las albóndigas del fuego y reservamos.

En esa misma sartén pochamos la cebolleta y el ajo restantes, hasta que ablanden, en ese momento añadimos la harina, tostamos un poco y añadimos el vino y el perejil, agregamos las albóndigas y el caldo que hemos hecho hasta que cubra. A unos tres minutos de finalizar la cocción, añadimos los guisantes.


domingo, 29 de junio de 2014

Centolla


¡Ya huele a ramascu! Se oye decir, y se escucha la gaita, alegre por la carretera, el murmullo de alegría, las canciones, aplausos; huele a ramascu porque ya cayó la hoguera, el eucalipto más alto que se pudo encontrar, los mozos la enganchan, las mozas cantan animando. ¡Arriba mozos arriba, arriba con esa hoguera que la vamos a plantar, en este lucido pueblo[...]

Parece que fue ayer cuando mi hermano Paulino trajo a casa las centollas que había pescado, y a la luz de las farolas, con los "Jorges" y las polillas revoloteando camicaces en torno a ellas, los perros acostados a nuestro lado y el campo, el olor de la hierba segada, la sidra en la mesa, a lo lejos, el sonido de la verbena, de la fiesta ya terminando... parece que fue ayer y ya han pasado cerca de veinte años.

La Hoguera en mi pueblo, es una de las tres fiestas más importantes del pueblo y de la Villa entera, ya que compite en grandeza con el pueblo vecino, Balmori... aunque entre vosotros y yo, ni punto de comparación, la de Celorio es la mejor, la más alta y la más pesada, duela a quien duela.
Si quiereis saber en qué consiste, pincha el enlace: Hoguera de Celorio

Como ya huele a ramascu, ya empiezo a pensar en hacer las maletas, en preparar a la cría para los bailes regionales y descansar, y allí no solo huele a ramascu, huele a sidra, a sardinas, a cabrito y a marisco. Huele a vacaciones.
Hoy traigo esta centolla en homenaje a mi pueblo del alma. Celorio de Llanes, Asturias.

INGREDIENTES
1 Centolla por cada dos personas
1/2 Cebolleta por centolla
1 Diente de ajo por centolla
1 Cucharada de tomate rallado por centolla
1 Chorrete de vino blanco por persona.


PREPARACIÓN
Cubrimos de agua fría la centolla y llevamos a ebullición, en cuanto rompa a hervir, contamos 12 minutos y separamos del fuego. La sacamos del agua y la dejamos enfriarse a temperatura ambiente. Esto es así si ella está viva, si está muerta, el agua debe ser hirviendo desde el principio y el tiempo de cocción el mismo.

Quitamos las huevas y las deshilachamos, reservamos en un cuenco. Ahora vamos abriendo la centolla y sacando los corales y la carne de las celdas (desechamos las branquias, no se comen, están llenas de arena) y mezclamos bien con las huevas y los corales. Ahora podríamos sacarle la carne a las patas y mezclarlo también, pero quizás una de las gracias de las centollas es el rechupeteo de las patas. 

Picamos en brunoise la cebolla y la pochamos, a mitad de tiempo añadimos el ajo picadito fino y el tomate, dejamos cocinar hasta que la cebolleta esté tierna del todo. Vertemos el vino y dejamos evaporar el alcohol.

Mezclamos el sofrito con la carne de la centolla y rellenamos de nuevo el caparazón con ello. Mejor lo comemos frío, al menos me gusta más así y acompañamos de una buena sidra natural asturiana. 

Nota: No hay demasiada diferencia entre centolla y centollo, lo único por las huevas y los corales, quizás por eso suele ser más apreciada ella, sin embargo, el macho, suele tener más carne.


viernes, 13 de junio de 2014

Ñoclas rellenas (masera, buey de mar relleno)


Las Ñoclas es como conocemos en Asturias a las masera, a los bueyes de mar, y aunque no es mi marisco favorito (prefiero centolla o unos langostinos a la plancha, por ejemplo), de vez en cuando tengo un pequeño antojo y si el bolsillo lo permite, pues allá que me tiro. Ayer estaban a ocho euros, no es muy caro para como suelen estar y bueno, un día es un día.

INGREDIENTES

2 Ñoclas
 2 Huevos por cada ñocla
Sidra asturiana natural (sino un vino blanco que no sea dulce)


PREPARACIÓN
Ponemos las Ñoclas en agua fría y las llevamos a ebullición, cuando rompa a hervir contamos un cuarto de hora, no más. Aquí hay diversidad de opiniones sobre la forma de cocer el marisco, yo recomiendo siempre comprarlo vivo, es la mejor forma de tener la certeza de que está fresco de verdad, de lo contrario prefiero el congelado. Bueno al grano, si lo compráis vivo, el agua debe estar fría cuando metemos la ñocla, el centollo o las andaricas (nécoras); yo no le hecho absolutamente nada al agua, por no echar no añado ni sal, pero hay quien le añade laurel, limón y otras historias, pero yo no, a mí me gusta el sabor natural del marisco y hay veces que te dan unas tapas de marisco que solo saben a laurel. Con los langostinos hago lo mismo, los meto en agua fría y cuando rompen a hervir los quito del fuego, ya habrán cambiado de color y estarán justo en su punto. Si por el contrario compramos el marisco congelado, el agua de cocción es mejor que ya esté hirviendo.

Cuando ya se hayan cocinado las ñoclas, las sacamos del agua y las dejamos enfriar. Hervimos los huevos y los reservamos. Cuando las ñoclas ya estén frías, les quitamos las patas y las pinzas. Abrimos el caparazón por debajo, retiramos branquias (esto lo tiramos, sería como comer bolsitas de arena) y sacamos toda la carne. Hay quien prefiere comer la carne de las patas y de las pinzas por separado, pero yo, en esta receta lo junto todo.

Picamos los huevos lo más pequeño posible e incorporamos a la carne de las ñoclas junto un chorretín de sidra. Removemos bien creando unas pasta gordita, que gracias a la carne de las pinzas, las tenazas y el huevo tendrá una textura de lo más agradable.

Rellenamos las cáscaras vacías y limpias de las ñoclas y servimos espolvoreado de perejil picado y acompañado de lechuga en juliana. 


jueves, 12 de junio de 2014

Pixín en Salsa Verde (rape en salsa verde)


Mi hermano se ha comprado un barco, un yate de once metros por tres y para celebrarlo hemos hecho este guiso marinero por excelencia, el pixín (como llamamos en mi tierra al rape) en salsa verde. Lo he hecho muy sencillo, sin grandes pretensiones, permitiendo que el pixín fuese el protagonista absoluto del plato, si lo queréis más fino, podéis añadirle unas almejas, unas gambas e incluso huevo cocido, pero así, "soltero", si el rape es de buena calidad, no le hace falta nada más.

INGREDIENTES
1 Pixín (Rape)

1 Cebolleta
2 Dientes de ajo
Un buen manojo de perejil picado

Vino blanco
Caldo de pescado

Harina


PREPARACIÓN
En la pescaderia pediremos que nos corten el pixín en rodajas para hacerlo en salsa verde y pedimos que nos guarden los huesos del pez, con ellos haremos el caldo de pescado necesario para la receta.

Una vez en casa, embadurnamos los medallones con harina y les daremos unos golpes para evitar que haya demasiado.

En una cazuela alta ponemos a cocer en medio litro de agua más o menos, los huesos del pixín, el tallo verde de la cebolleta, las pieles del ajo y los tallos del perejil. Lo coceremos más o menos unos quince minutos, desespumando el caldo para que nos quede bien limpio.

En otra cazuela baja pero ancha, en un buen chorro de aceite de oliva, doramos un poco nuestros medallones de pixín, una vez cogido buen color, los retiramos a un plato y reservamos.

En el aceite de haber dorado el pixín, pocharemos la cebolleta y el ajo bien picaditos, hasta que la cebolleta esté transparente; añadimos ahora de nuevo los medallones y cubrimos con el caldo que hemos hecho y un chorrete de vino blanco. Cocinamos a fuego bajo entre cinco y diez minutos.

Nota: Podríamos acompañarlo de unas patatas cocidas en agua con hierbas, pero a mí me gusta así, tal cual.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...