Mostrando entradas con la etiqueta Asturias Patria Querida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asturias Patria Querida. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Borona Preñada


Hay comidas tan antiguas como el tiempo. La borona, preñada o no, es una de ellas.Tiene sabor a familia numerosa, a historias de mujeres mientras desgranan el maíz y el olor del tabaco de los hombres que trenzan los ajos. Tiene sabor a bosque asturiano y al comerla se debe agradecer al dios Busgosu el habernos permitido usar sus hojas.
Tiene el sabor de la leche recién mecida (ordeñada como dicen fuera de Asturias ), caliente, en la taza de loza. Tiene el sabor del calor de la cocina de leña mientras fuera de casa roxa con ganas(cae el rocío helado que dejará los campos blancos).
Sabor a madreñas ordenadas al lado de casa para no ensuciar el suelo, a zapatillas de fieltro negro con borlitas de adorno; sabor al canto del gallo de madrugada y de amanecida.
El sabor de las bromas y risas con los amigos (¿Pa cuandu esa tarta de manzana?) en el bar del pueblo.
Tiene ese sabor que tanto echó de menos. Ese sabor al que me aferró como a una tabla de salvación, es el sabor que me mantiene a flote entre tanta tormenta.
 Ese es el sabor que si me falta, me muero.

INGREDIENTES
1 kg Harina de maíz de la amarilla
250gr Harina de trigo
Agua
Chorizo asturiano
Panceta asturiana
Jamón serrano

Hojas de castaño (opcional)



PREPARACIÓN
Pon un cazo con agua con sal a hervir.
Cuando rompa el hervor, vas añadiéndolo a las harinas de a poco, hasta que forme una masa homogénea y que no se pegue en las manos.

Haces una bola, le haces una hendidura con un dedo, lo pones en un bol y lo tapas con un paño húmedo. Déjalo reposar toda la noche.

Al día siguiente, retira el agua que habrá soltado y ya puedes empezar a hacer tu borona preñada.

En una lata de galletas, cubres el fondo con papel de aluminio, encima colocas hojas de castaño y la mitad de la masa. 

Cortas en pedazos el chorizo, la panceta y el jamón y lo repartes encima de la masa. Cubre con el resto de la masa de forma que quede bien sellado. Colocas encima más hojas de castaño y cubres de papel de aluminio (esto es para que no se te queme por arriba).

Metes en horno precalentado a 180ºC durante un par de horas.

Nota: Yo esta le he hecho en el horno de la cocina de carbón y leña del pueblo, me ha llevado el cocinado más de tres horas.

Nota2: Puedes sustituir las hojas de castaño por hojas de berza, o simplemente no ponérselas. Yo lo he hecho de la forma más tradicional posible.


martes, 8 de septiembre de 2015

Bizcocho de compota de manzana


No sé cómo describir la libertad, quizás libertad sea ese sentimiento que te crece en el pecho llenádote de algo mucho más grande que la felicidad, son esas ganas de gritar de alegría, ese aspirar profundo el aire, llenar los pulmones del olor de un bosque húmedo, el alma que se infla cuando contenplas una infinidad de estrellas de noche, el cantar del grillo, el sonido de una tormenta de verano, el rugido del mar...
Quizás libertad sea el olor del bizcocho en el horno, el chisporreteo de la leche calentándose en un cazo, como antaño, la libertad quizás sea eso, no necesitar nada más que lo más imprescindible y ser feliz con ello.
Quizás libertad sea estar en mi tierra, en mi hogar.

INGREDIENTES
1 Yogur natural

3 Huevos

1/2 Tarrina de yogur de aceite de girasol
3 Tarrinas de yogur de harina
2 Tarrinas de yogur de azúcar
1 Sobre de levadura

Compota de manzana reineta roja asturiana (si no la tienes, haz la compota con Grannie Smith)


PREPARACIÓN
Nada tan fácil como mezclar los ingredientes para el bizcocho y verterlo en un molde de plum cake, ahra, encima de la crema, pones cucharadas de compota por encima, en el centro, de delante hacia atrás.

Hornea a 200ºC durante 30'


Esas vacaciones, para desayunar no hice otra cosa que bizcochos o pan tostado con mantequilla y mermelada de moras. 

Mi hija fue feliz, mi hija pudo saborear eso que huele y sabe a libertad.



miércoles, 29 de abril de 2015

Frixuelos sin gluten y sin lactosa


El día 28 de Mayo tengo cita con mi endocrina, tengo que decirle lo mal que me sientan las comidas que llevan trigo, ya sea pasta, pan o harina, a parte, soy intolerante a la lactosa, por lo que debo tener bastante cuidado si no quiero pasarme el día jorobada.
Ayer hice estos frixuelos que me quedaron riquísimos, no podría diferenciarlos de los frixuelos normales de toda la vida, por lo que a partir de ahora voy a hacerlos así, resultan más digestivos y si tienes problemas con el gluten o con la lactosa, o con ambos, te van a gustar. 

INGREDIENTES
Harina de arroz
Leche de arroz
2 Huevos
Azúcar


PREPARACIÓN
No pongo cantidades, salvo la de los huevos, porque esto va a ojo, os digo como.

Batimos los huevos y vamos añadiendo el harina poco a poco, creando una crema espesa y sin grumos, ahora vamos añadiendo el azúcar, no demasiada para que si queremos podamos rellenar los frixuelos con algo salado, y por último la leche de arroz, debe quedar de la consistencia de la nata líquida, vamos, exactamente lo mismo que con los frixuelos tradicionales.

Calentamos una sartén antiadherente y vamos vertiendo la cantidad de un cucharón, deben quedar delgadinos, los míos quedan casi transparentes. Cuando veamos que empiezan a formarse huevitos, les damos la vuelta, dejamos unos segundos y los sacamos a un plato, espolvoreamos con más azúcar y enrollamos.

Solo espolvoreados de azúcar quedan muy ricos, pero podemos acompañarlos de un puré de manzana verde, o de cualquier otro dulce. Simplemente deliciosos.


domingo, 8 de febrero de 2015

Patatas con congrio y gambones


Hoy tocó concurso de saltos en hípica. Mi cachorra pequeña lleva montando desde hace tres semanas y empezó a saltar hace una, sin embargo la ven cualidades, se lleva bien con los caballos y no les tiene miedo... el miedo lo tengo yo, que me quise morir de frío allí hoy a las nueve de la mañana, con la ola de frío que tenemos. Los dedos de las manos como carámbanos de hielo, no hay guante que caliente. La nariz, los pies; en fin, que mucho frío.

Sara quedó muy bien en el concurso, la dieron premio y a casa, que ya era casi la hora de comer. ¿Y qué mejor que un guisito marinero para entrar en calor? 

INGREDIENTES
1 Kg de patatas
4 Trozos de congrio abierto
1/2 Kg de gambones frescos

1 Cebolla
2 Dientes de ajo
Un troz de pimiento rojo
1 Trozo de pimiento verde

Azafrán
Caldo de pescado
Perejil picado


PREPARACIÓN
Pelamos y picamos en brunoise la cebolla y el resto de las verduras, las ponemos a pochar en una olla ancha.

Mientras, pelamos y tronchamos las patatas.

Quitamos las cabezas y las pieles a los gambones y reservamos.

Cuando las verduras estén pochadas añadimos los trozos de congrio.

En un cazo con un poco de agua, cocemos las pieles y las cabezas. Machacamos bien y reservamos el caldo resultante.

Añadimos a la olla las patatas tronchadas, las rehogamos un poco y vertemos el caldo de cocer las cabezas y pieles y cubrimos con caldo de pescado. Añadimos el azafrán y el perejil y dejamos cocer a fuego medo hasta que las patatas estén tiernas. A unos dos minutos del fin de la cocción añadimos los gambones.

Hay quien le añade guisantes, o simplemente lo hacen con cebolla y ajo, pero este es un guiso de los de toda la vida, de esos que tu tatarabuela ya hacía por haberlo heredado de la abuela de la abuela, por lo que hazlo como más te guste, cambiando los gambones por almejas, o simplemente con el congrio, que eso sí, mejor abierto para poder degustarle después, ya que el cerrado tiene tanta espina que es imposible. El sabor del guiso de hoy es simplemente tan intenso que pareciera que en vez de patatas estuvieses comiendo carabineros.


Nota: ¿Aún no has comprado mi libro? ¡No te lo pierdas!

http://www.libreriaproteo.com/libro/listadoAutor/pagina/1/id/1513546/nombre/cue-garcia-sara.html

martes, 3 de febrero de 2015

Sopa de hígado


Hace 18 años que salí de Asturias, aquel año también hubo una ola de frío, entonces de Siberia y nevó, dejó todos los campos llenos de un manto blanco impoluto. Mi padre contaba que aquellos pájaros "las neverinas" hacía mucho tiempo que no las veía y que solían venir cuando hacía mucho frío. Ese es mi recuerdo, aquel manto blanco de nieve y mi despegue en Renón, el aeropuerto, rumbo a Alemania, haciendo escala en Madrid. Por culpa del mal tiempo tuvimos que hacer otra escala más en Barcelona. 

Siempre que ha nevado se ha producido un cambio en mi vida, no espero menos de ahora, que aunque no haya visto un copo de nieve aún, deseo ver la nieve pronto.

La culpa de esta sopa la tiene Pedro, él ya sabe quién es. 
Es una sopa asturiana de esas de toda la vida, de las que en cada casa se hace de una forma respetando siempre los ingredientes primarios de la misma.

A mí no me gusta el hígado, pocas cosas de la casquería me gustan, sin embargo, por ese sinvergüenza de Pedro, me entró el antojo de esta sopa, que tenía muy dentro de la memoria de haberla tomado en casa de Güelita, allí en el barrio de la Celada, en Celorio.

INGREDIENTES
1/2 Kg de hígado de ternera

1 Cebolla
Un poco de pimiento rojo
Un poco de pimiento verde
1 Diente de ajo

Pan del día anterior
1 Cucharada de pimentón dulce
1 Cucharadita de pimentón picante




PREPARACIÓN
Cortamos el hígado en trocitos pequeñines y los freímos en aceite de oliva. Los retiramos del fuego y en ese mismo aceite pochamos la cebolla, los pimientos y el ajo, que habremos cortado den brunoise no demasiado fina, ya que esta es una sopa rústica.

Cuando la cebolla esté transparente, añadimos el pan en trozos, los pimentones y rehogamos un poco. Añadimos el hígado y cubrimos con caldo de pollo o simplemente con agua. Vamos a dejar hervir a fuego medio durante una media hora, si la dejamos más, mejor.

Nota: ¿Aún no has comprado mi libro? No te vas a arrepentir si lo haces :-D

http://www.libreriaproteo.com/libro/listadoAutor/pagina/1/id/1513546/nombre/cue-garcia-sara.html


jueves, 18 de diciembre de 2014

Jabas blancas con pantruque (Alubias blancas con pantruque)


Yo creo que debe haber muy poca gente que no sepa lo que es una fabada, esto mío de hoy no es fabada, para eso hace falta que se haga con fabes y no con alubia blanca, esto son "jabas" como las llamamos en el Oriente de Asturias (también habas), pero no es de ellas tampoco por la que he hecho esta entrada, sino por el pantruque blanco. El pantruque blanco solo se hace en la zona de Llanes, al igual que la alubia verdina es nuestro aunque ya haya en más sitios de Asturias que se haga. Se lo ponemos a les fabes, a las jabas blancas, al pote asturiano y a los garbanzos. Creo que hay muy pocos de nosotros a los que no nos guste el pantruque. Cuando lo vemos ahí, flotando encima de las jabas, se nos hace la boca agua y decimos "¡hummmmmm pantruque!" y al verlo ya le damos más puntuación al guiso.

INGREDIENTES PARA LAS ALUBIAS
Alubias blancas de buena calidad
1 Chorizo asturiano
1 Morcilla asturiana
1 Tocino entreverado 
1 Hoja de laurel
Pimentón dulce

INGREDIENTES PARA EL PANTRUQUE
Harina de maíz la que lleve
Una cebolla grande
Tocino blanco
1 o 2 Huevos
1 Chorretín de leche
Pimentón


PREPARACIÓN
Ponemos la noche anterior las alubias en remojo con agua fría.

Al día siguiente, ponemos a guisar las alubias junto al "compangu" (chorizo, tocino entreverado y morcilla).

Picamos muy fina la cebolla y el tocino y reservamos.

En un bol grande ponemos la harina de maíz, la cebolla, el tocino, los huevos, la leche y el pimentón, removemos bien añadiendo un poco de agua fría para ir creando la masa, tiene que quedar como los totos, es decir, una masa firme que no se pegue a los dedos. Formamos una especie de bolas alargadas del tamaño de un puño y las doramos en una sartén con aceite, de esta forma las sellamos y les damos un color dorado.

Cuando queden unos 15 o 20' para finalizar el guiso, metemos los pantruques con las alubias a terminar de cocerse. Este tiempo lo pongo si las jabas son cocinadas del modo tradicional, es decir no en olla a presión, si fuera el caso, reduciríamos el tiempo a un máximo de 5'.




lunes, 15 de diciembre de 2014

Callos a las Asturiana


De la cocina de Mamá Olina (mi abuela Rosalina, madre de mi padre), recuerdo tres platos con verdadero entusiasmo, uno de ellos era el arroz con pollo (arrocito con pollo) que siempre llevaba a todas partes y en buena cantidad porque los nietos echábamos mano al tenedor y comíamos como si jamás lo hubiéramos hecho; los emparedados de lomo o chorizo y los callos. Mi madre siempre cuenta que Mamá Olina los hacía muy bien y que fue ella la que nos aficionó a este guiso; sin embargo, mi abuela siempre fue muy práctica y en cuanto llegaron los callos de calidad ya cocinados y enlatados, ella dejó de hacerlos.
Tenía razón en que los comprados ya hechos, si te gustan, son de buena calidad y están muy ricos, te ahorra un tiempo importante en la cocina y realmente la diferencia no es tan grande como para ponerte a hacerlos como si fuera algo especial; sin embargo, esos días que te apetece estarte en la cocina, sin más preocupación de remover el guiso de cuando en cuando para que no se agarre, esos días que te apetece que la casa huela "a las de antes", un guiso de callos caseros es lo mejor.

Copié la receta de un libro que tiene mi madre desde que yo tenía 8 años, en él encuentras un montón de recetas asturianas de toda la vida, iguales a las que hace tu madre. Pues sí, ese libro me ha ayudado a hacer estos callos a la asturiana.

Yo compro los callos ya limpios y cortados, aún así, los meto en agua caliente con vinagre una hora.

INGREDIENTES
2kg de callos
2Patas de ternera
2 Manos de cerdo
1 Morro de ternera

200gr de jamón serrano

2 Cebollas
3 Dientes de ajo
2 Nueces
1 Rebanada de pan

1 Vaso de vino blanco

1 Hoja de laurel
Guindilla y pimentón al gusto
Perejil
Aceite de oliva

PREPARACIÓN
Ponemos los callos en una cazuela cubiertos de agua fría, los llevamos a ebullición durante cinco minutos. Cuando rompa a hervir, los colamos y los ponemos de nuevo en la cazuela, cubiertos con agua fría, una de las cebolla, perejil y un diente de ajo, Los vamos a tener cocinándose a fuego lento al menos 4 horas. Por lo tanto, es mejor cocerlos la víspera.

Las manos y las patas de ternera y cerdo las cubrimos con agua y las ponemos a cocer hasta que estén tiernas. Llegado ese punto, con la ayuda de una espumadera, las retiramos del agua en el que se cocinaron; ese agua lo reservamos.

Con el morro vamos a cocinarlo igual que los callos, primero lo metemos en agua fría y cocemos 5 minutos, para después ya cocerlos hasta que esté tierno.



Al día siguiente, cortamos la carne de las manos y de las patas, también el morro y lo mezclamos bien con los callos.

Picamos en brunoise la cebolla. Reservamos.

Freímos el pan y los ajos en una cazuela grande, cuando estén dorados los retiramos y en ese aceite pochamos la cebolla, el laurel y la guindilla a fuego bajo, cuando la cebolla esté tierna agregamos el jamón, se deja freír muy despacio. Añadimos ahora el pimentón, de buena clase (los callos deben quedar bien rojos), lo apartamos del fuego para que el pimentón no se queme.

En un mortero machacamos el pan frito, los ajos dorados y las nueces, desleímos con el vino blanco y lo agregamos a la salsa hasta que rompa a hervir. Ahora lo vertemos sobre los callos y añadimos el agua de haber cocido las manos y patas (por la gelatina) y cocemos muy lentamente hasta que esté todo muy unido, cuanto más tiempo mejor, mínimo tres horas de cocción lenta. Tenemos que removerlos de vez en cuando para que no se agarren al fondo.






lunes, 3 de noviembre de 2014

Fabes marineras


El verano ha durado hasta ayer, antes de ayer estábamos aún a casi los 30ºC, sí, sí, como lo oyes, aquí en el norte hemos estado hasta antes de ayer a cerca de 30ºC con un sol radiante y disfrutando de las playas y el aire libre. Ya va siendo hora que el señor ese del tiempo que dice que siempre llueve por Santander o en Asturias vaya cambiando el repertorio; la gente de por aquí realmente llegamos a pensar mal. Bueno a lo que iba, a les Fabes, que hoy sí ha empezado el otoño, la temperatura ahora es bastante inferior (de golpe y porrazo, sin darnos tiempo a guardar la ropa de verano) y apetecía un plato de cuchara y creo que definitivamente hay muy pocos platos de cuchara que pueda superar a unas buenas fabes puestas de la forma que sea, en este caso hoy las puse con marisquitos bien ricos.

INGREDIENTES
1 Puñado de fabes por persona

1 Cebolla
2 Dientes de ajo
1 Pimiento verde
1 Pimiento rojo

Dos patas grandes de pulpo
1 Red de mejillones
250gr de Langostinos

1 Cucharada de pimentón dulce
Perejil picado


PREPARACIÓN
Ponemos les fabes la noche anterior a remojo en agua fría.

También la víspera vamos a cocer los mariscos y el pulpo, porque aprovecharemos el caldo al día siguiente, y con les fabes es mejor el líquido siempre en frío, así no se nos romperán.

Cocemos el pulpo tal y como os cuento aquí. Sacamos el pulpo del agua y cogemos dos o tres vasos del agua de cocción y lo reservamos.

Metemos los langostinos en agua fría y los ponemos a hervir, cuando rompa el hervor los retiramos del fuego. El agua resultante lo reservamos.

Con un poco del caldo de los langostinos abrimos los mejillones al vapor. Colaremos el agua que hayan soltado y lo reservaremos.

Pelamos los langostinos de pieles y cabezas, reservamos la carne de los langostinos y las cabezas, junto con un poco del caldo de cocción, las pasamos por la batidora. Colamos bien el líquido resultante y lo mezclamos con el líquido de cocer los langostinos.

En total debe haber quedado más o menos litro y medio de caldo entre el liquido de cocción de todos los mariscos y pulpo.

A la mañana siguiente, ponemos a cocer las fabes en el caldo de mariscos y pulpo, con la cebolla, pimientos y ajos enteros; el pimentón y el Tabasco Original en la cantidad que más nos guste. Dejaremos cocer a fuego lento hasta que las veamos tiernas. Más o menos en los últimos minutos de cocción añadimos el perejil picadito y meneamos la olla para que se integre bien con las fabes. 


martes, 7 de octubre de 2014

Escalopines al Cabrales


De vez en cuando, Esteban pone alguna foto de sus cenas, y cuando coincide que hace escalopines al Cabrales, simplemente muero de envidia. Sin embargo, a pesar de lo que me gustan, me da vagancia hacerlos y eso que no me lleva nada de tiempo, así que hoy me quité la pereza de encima y los hice.

Se pueden hacer con carne de ternera, de cerdo o de ave. Yo fui a la carnicería dispuesta a comprar ternera, pero según entré vin una buena pieza de jamón fresco de cerdo y ya no miré mas. En casa han encantado, es más, hasta los más inexpresivos me han felicitado.

INGREDIENTES
Filetes de jamón de cerdo
Pan rallado con ajo y perejil
Huevo

Una buena cuña de queso Cabrales
Una nuez de mantequilla
Nata de cocinar.

Patatas 
Pimientos rojos


PREPARACIÓN
Batimos el huevo con pimienta negra y un poco de ajo molido y ponemos una buena cantidad de pan rallado en un plato llano.

Pasamos los filetes de jamón primero por el huevo batido y después por el pan rallado. Los freímos en abundante aceite de oliva bien caliente.

Pelamos las patatas y las picamos en bastones finos. Cortamos el pimiento en tiras y freímos junto  a las patatas.

En una cazuelita derretimos la mantequilla, y cuando esté líquida añadimos el queso Cabrales en trocitos. Removemos con una cuchara de palo para que se vaya mezclando bien con la mantequilla y por último agregamos la nata líquida que suavizará el sabor del queso.

Servimos todo junto bien caliente. Por supuesto que la bebida idónea es sidra natural, y si no, una cervecita bien fresca.



domingo, 29 de junio de 2014

Centolla


¡Ya huele a ramascu! Se oye decir, y se escucha la gaita, alegre por la carretera, el murmullo de alegría, las canciones, aplausos; huele a ramascu porque ya cayó la hoguera, el eucalipto más alto que se pudo encontrar, los mozos la enganchan, las mozas cantan animando. ¡Arriba mozos arriba, arriba con esa hoguera que la vamos a plantar, en este lucido pueblo[...]

Parece que fue ayer cuando mi hermano Paulino trajo a casa las centollas que había pescado, y a la luz de las farolas, con los "Jorges" y las polillas revoloteando camicaces en torno a ellas, los perros acostados a nuestro lado y el campo, el olor de la hierba segada, la sidra en la mesa, a lo lejos, el sonido de la verbena, de la fiesta ya terminando... parece que fue ayer y ya han pasado cerca de veinte años.

La Hoguera en mi pueblo, es una de las tres fiestas más importantes del pueblo y de la Villa entera, ya que compite en grandeza con el pueblo vecino, Balmori... aunque entre vosotros y yo, ni punto de comparación, la de Celorio es la mejor, la más alta y la más pesada, duela a quien duela.
Si quiereis saber en qué consiste, pincha el enlace: Hoguera de Celorio

Como ya huele a ramascu, ya empiezo a pensar en hacer las maletas, en preparar a la cría para los bailes regionales y descansar, y allí no solo huele a ramascu, huele a sidra, a sardinas, a cabrito y a marisco. Huele a vacaciones.
Hoy traigo esta centolla en homenaje a mi pueblo del alma. Celorio de Llanes, Asturias.

INGREDIENTES
1 Centolla por cada dos personas
1/2 Cebolleta por centolla
1 Diente de ajo por centolla
1 Cucharada de tomate rallado por centolla
1 Chorrete de vino blanco por persona.


PREPARACIÓN
Cubrimos de agua fría la centolla y llevamos a ebullición, en cuanto rompa a hervir, contamos 12 minutos y separamos del fuego. La sacamos del agua y la dejamos enfriarse a temperatura ambiente. Esto es así si ella está viva, si está muerta, el agua debe ser hirviendo desde el principio y el tiempo de cocción el mismo.

Quitamos las huevas y las deshilachamos, reservamos en un cuenco. Ahora vamos abriendo la centolla y sacando los corales y la carne de las celdas (desechamos las branquias, no se comen, están llenas de arena) y mezclamos bien con las huevas y los corales. Ahora podríamos sacarle la carne a las patas y mezclarlo también, pero quizás una de las gracias de las centollas es el rechupeteo de las patas. 

Picamos en brunoise la cebolla y la pochamos, a mitad de tiempo añadimos el ajo picadito fino y el tomate, dejamos cocinar hasta que la cebolleta esté tierna del todo. Vertemos el vino y dejamos evaporar el alcohol.

Mezclamos el sofrito con la carne de la centolla y rellenamos de nuevo el caparazón con ello. Mejor lo comemos frío, al menos me gusta más así y acompañamos de una buena sidra natural asturiana. 

Nota: No hay demasiada diferencia entre centolla y centollo, lo único por las huevas y los corales, quizás por eso suele ser más apreciada ella, sin embargo, el macho, suele tener más carne.


jueves, 19 de junio de 2014

Patatas con huevo y picadillo


¡Dios, qué delicia! No sé si habrá algún asturiano al que las patatas fritas con picadillo y huevo no le guste, lo desconozco. Recuerdo que la primera comida que le hice a mi costillo, allí en Asturias, cuando nos acabábamos de conocer fueron huevos con patatas y picadillo. Ya llovió de aquello, pero es de esas comidas que por la razón que sea, nunca se olvidan, así que en casa ocupan un lugar preferencial.

El picadillo debe ser bueno, carente de grasa, o al menos que no abunde la grasa, a este que hice tuve que echarle un chorretín de aceite a la hora de hacerlo. A nosotros nos gusta un pelín picante, aunque lo hay sin él, pero no cabe duda de que le aporta una gracia al plato que de otra forma estaría más normalito. El picante nunca debe ser excesivo, es decir, un toque, que lo puedan comer los niños sin problema. El picadillo se compra en charcuterías o en carnicerías de Asturias y también de Cantabria. Desconozco si en otras regiones también lo tienen. En Cantabria lo llaman "Jijas" En Asturias le ponemos las patatas y el huevo, o bien los tortos de maíz a la sartén.

INGREDIENTES
Picadillo al gusto

Un huevo (o dos) por persona.

Patatas al gusto


PREPARACIÓN
Pelamos y picamos las patatas. Las freímos en abundante aceite caliente, removiendo más bien poco para así conseguir que queden crujientes y nada grasientas.

En otra sartén, con nada de aceite, doramos el picadillo, él mismo nos irá diciendo si necesita aceite, ya que debe quedar (o así al menos me gusta a mí) crujientito y dorado. Si tiene grasa propia no nos hará falta añadirle aceite.

En el mismo aceite sobrante, freímos los huevos, cogerán un gustín muy rico.

Para beber, sidra natural asturiana.


lunes, 12 de mayo de 2014

Arroz con Leche Asturiano




Es posible que no haya un postre casero que me guste más, el arroz con leche me gusta tanto que me tengo que contener para no comerlo directamente de la cazuela recién hecho, me vuelve loca, pero si a esta delicia le añadimos el azúcar requemado que ponemos en Asturias ya es para morirse e ir de cabeza al paraíso, porque dudo que con esa cara de felicidad que nos queda cuando metemos el crujiente caramelo, junto al cremoso arroz con leche en la boca podamos ir a otra parte, no por nada Asturias es el Paraíso Natural.

INGREDIENTES
2 Pocillos de arroz de grano corto
2l de leche
Una cáscara de limón
Un palo de canela

Azúcar
Una cucharada de mantequilla


PREPARACIÓN
En una pota ancha ponemos los pocillos de arroz junto a la leche, la cáscara de limón, el azúcar y el palo de canela y llevamos a ebullición. Cuando rompa a hervir bajamos el fuego al mínimo y lo dejamos así hasta el final de su cocción, removiendo con una cuchara de palo casi continuamente.

Cuando ya lo hallamos retirado del fuego, añadimos la mantequilla, removemos de nuevo para que se integra y diluya y repartimos en cuencos individuales. Dejaremos enfriar antes de meterlos en la nevera para enfriar por completo. Yo suelo hacer el arroz con leche por la noche por dos razones, la primera para dejarlo enfriar del todo y la segunda que como me voy a la cama no me lo como porque no me aguanto. Bueno, va, al lío.

Al día siguiente ponemos por encima un puñadín de azúcar blanca y quemamos con un soplete o con una plancha para caramelo... simplemente incomparable.



sábado, 26 de abril de 2014

Pollo relleno, asado a baja temperatura


Cogí la receta de La Cucharina Mágica, me gustó como lo hizo y el relleno también. Soy una apasionada del pollo asado en todas sus variantes y éste no se me podía escapar, quería hacerlo para el día de la madre, pero como ando a dieta, menos los fines de semana, he preferido darme el homenaje antes de esa fecha. 
He tuneado un poco la receta, solo un poco ya que no quería que perdiese la esencia y procuraré hacerlo a su manera la próxima vez, pero ésta ha quedado de rechupete.

INGREDIENTES
1 Pollo de corral de unos 2 kilos

1 Cebolla grande
2 Dientes de ajo
1 Manzana reineta
4 Salchichas de carnicería (de las rosas, las que no llevan pimentón)...

Un chorrete de Ron (esta ha sido la 1ª. parte del tuneo, la receta original lleva coñac, no ron)
un Puñado de piñones y otro de nueces (2ª. parte del tuneo, la receta original no lleva nueces)
Cáscara confitada de naranja (3ª. parte del tuneo, la receta original lleva ciruelas pasas)

50gr de manteca de cerdo

Patatas de las de guarnición

1/2L de Sidra el Gaitero




PREPARACIÓN
Para asar este pollo lo primero que tenemos que tener es paciencia, ya que lleva su tiempo, pero de verdad que merece la pena, así que podéis hacerlo para algún día especial... o por el simple placer de cocinar, que tampoco pasa nada por hacer estos guisos porque si.

Pelamos y picamos la cebolla y los ajos, y los ponemos a dorar en una sartén. Mientras tanto pelamos y picamos en trocitos la manzana y la añadimos a la verdura y por uúltimo, retiramos la tripa a las salchichas, las desmenuzamos y las añadimos durante otros cinco minutos más.

Ahora viene mi tuneo principal. Ahora, aquí, iría el chorrete de coñac que sería cocinado hasta la evaporación del alcohol. Yo eché el ron y lo he flambeado, removiendo el relleno hasta que la llama ha desaparecido. Reservamos.

Encendemos el horno a 120ºC

Lavamos el pollo por dentro y por fuera y rellenamos con la ayuda de una cuchara hasta que quede repletito, apretando el relleno si hiciera falta. Lo bridamos con una cuerda de cocina.

Colocamos el pollo en una fuente de horno, de forma que la pechuga quede boca a bajo, para que así, durante el asado, la pechuga vaya cocinándose sin quedarse seca.

En el micro derretimos la manteca y pintamos el pollo por todas partes con la ayuda de un pincel de cocina, especiamos y vamos añadiendo las patatas a la mitad, incluida la piel para que no se desarmen en el tiempo que lleva el asado. Es el momento de verter la sidra.

Cubrimos con papel de aluminio y horneamos sin destapar y sin tocarlo durante 1h y 30'

Pasado ese tiempo, retiramos el papel de aluminio, y subimos la temperatura a 220ºC y asamos 20' por un lado y 20' por el otro para que se dore igual por todas partes.

A mí el pollo me gusta muy rustido, porque cometo el crimen dietético de comerme su piel (pero la piel del pollo asado carece de grasa porque al asarse la grasa del pollo sale, incluida la piel, lo que no sucede si se guisa).




domingo, 2 de marzo de 2014

Frixuelos de Antroxu


Y ya llegó l'antroxu, es decir, el carnaval y en Asturias le damos la bienvenida con nuestros riquísimos frixuelos, los más clásicos, los hechos con su masa de siempre y simplemente espolvoreados con azúcar.

En su día publiqué frixuelos, pero más "pijos", os pongo sus enlaces:

¿El secreto de unos buenos frixuelos? cuanto más finos mejor sabran y se consideran mejor hechos, por supuesto. Los míos se transparentaban al contraluz. 

INGREDIENTES
Harina
Leche
1 Cucharada de azucar
1 Huevo


PREPARACIÓN
Lo primero es tener una buena sartén antiadherente y preferiblemente que no se utilice para otra cosa que para hacer frixuelos... yo no la tengo, la mía es usada desde para hacer un huevo, una tortilla francesa o los frixuelos, tiene un tamaño pequeño y me es muy cómoda para este tipo de recetas.

Metemos todos los ingredientes en una vaso para la batidora y batimos hasta obtener una crema con la consistencia de la nata líquida.

Ponemos la sartén al fuego y con la puntilla de una cucharita cogemos un poquitín de mantequilla, la echamos en la sartén para que se derrita y vertemos una pequeña cantidad de crema, movemos bien la sartén para que se impregne entera y dejamos al fuego hasta que veamos que la crema hace burbujitas, será este el momento de darle vuelta al frixuelo, ayudándonos con un tenedor o si nos atrevemos a voltearlo en el aire (yo así lo hago y os aseguro que es con lo único que me atrevo, pero quedo de un bien...)

Vamos colocando los frixuelos en un plato, formando una montañita y en cada uno de ellos añadimos una cucharada de azúcar.

Los frixuelos se comen enrollados o en triángulo.

Aconsejo no avisar a los críos hasta que no estén hechos u os encontraréis que estáis haciendo un montón de frixuelos y el plato no se llena nunca, supongo que ya sabréis por qué.


miércoles, 8 de enero de 2014

Resumen Navideño II


El segundo día importante para nosostros es cuando lo celebramos los cuatro integrantes de mi familia; hacemos nuestra cena de Reyes el día 5 y se funciona como en un restaurante, cada uno tiene una petición para ese día, unos una crema de langostinos... otros sushi... otros quieren pato... aunque siempre hay uno en concreto que será el protagonista de la noche y esta vez le tocó al CACHOPO ASTURIANO. Un cachopo es como un cordon bleu, solo que el asturiano es de ternera, queso curado y jamón serrano (aunque ya se empiezan a ver variedades en cuanto a rellenos) y el cordon bleu puede variar el tipo de carne, que puede ser de ave, de vacuno o porcino. Otra diferencia clave es el tamaño, el cachopo cuanto más grande mejor, es más, en Asturias se hacen jornadas gastronómicas en torno a este plato y el sobre nombre suele ser "de kilo..." Aquí, esta noche fue grande, sí, pero no llegó a esos tamaños, más que nada porque había más cosas de comer.

En la foto de arriba se ve un magret de pato con maracuyá.
Cortamos la piel del magret en forma de rombos y sin nada de aceite ponemos el magret en una olla baja con la piel hacia abajo. Se irá friendo en su propia grasa. Cuando esté dorada, le damos la vuelta para sellar el magret, sacamos y reservamos.

En la misma grasa que ha soltado el pato, pochamos una cebolleta, medio pimiento rojo y un maracuyá, probaremos rectificando el dulzor, debe quedar agridulce, estamos haciendo un chutney de maracuyá en realidad. Cuando haya reducido y medio caramelizado introducimos el magret de nuevo en la salsa y dejamos cocinar un par de minutos más.

Lo acompañé de unas setas de cardo al ajillo cortadas en juliana.




La crema de langostinos, es algo deliciosa. Había reservado algo del caldo de la cocción de los bogavantes de la cena de Navidad.

Pochamos un puerro, media cebolla y una zanahoria en una olla con aceite de oliva y un poquito de mantequilla, que le va muy bien al puerro, casi al final añadimos un par de cucharadas de tomate concentrado. Cuando esté blando añadimos los langostinos y removemos hasta que cojan colorcito. Ahora añadimos el caldo que teníamos reservado y cocemos 10 minutos. Al final añadimos un brick de nata y pasamos por una batidora y después por el chino.


El cachopo debe ser de vacuno, mejor de ternera si os gusta más, pero si la novilla es de calidad a mí me gusta muchísimo.


Se suele acompañar siempre de patatas fritas y pimientos.


Una foto de una de las celebraciones.


Y ya el seis de Enero la magia culmina su celebración en forma de regalos para todos...


...incluídos tanto el perro como el gato, claro está.







Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...